La evidencia científica con la que contamos actualmente con respecto al tema de la postura craneocervical y su relación con los trastornos craneomandibulares a día de hoy sigue siendo controvertida (Rocha, Croci y Caria, 2013), a pesar de que contamos con estudios que han encontrado alteraciones en la postura estática en pacientes con trastornos craneomandibulares de origen muscular (Chaves, Turci, Pinheiro, Sousa y Grossi, 2014).
Sacar conclusiones concretas en torno a este tema es muy difícil, principalmente por cuatro razones:
- Un porcentaje importante de los estudios sobre los mecanismos biomecánicos o neurofisiológicos implicados en esta posible relación están realizados en sujetos asintomáticos y utilizando alteraciones posturales inducidas experimentalmente.
- Los estudios en su mayoría presentan un diseño transversal; sin embargo, para analizar el factor causa-efecto lo más correcto sería realizar estudios longitudinales de tipo cohorte o casos y controles.
- No existen estudios que identifiquen de forma concreta la implicación clínica de la postura en los trastornos craneomandibulares.
- Muchos de los estudios realizados referentes a este tema presentan grandes deficiencias metodológicas.
A pesar de que la investigación aún no es concluyente, considero que hay aspectos que pueden tener cierta relevancia a nivel clínico y de investigación. En relación con los estudios en los que se han inducido diferentes posturas craneocervicales (cabeza adelantada) experimentalmente, se ha identificado que las diferentes posturas craneocervicales modifican la máxima apertura interincisal (Higbie, Seidel-Cobb, Taylor y Cummings, 1999; La Touche et al., 2011), los umbrales de dolor a la presión (La Touche et al., 2011) y la actividad electromiográfica de la musculatura masticatoria (Ohmure et al., 2008). Además, se ha observado que en la postura craneocervical de protracción se produce una traslación posterior del cóndilo mandibular (Ohmure et al., 2008).
La postura craneocervical influye sobre la dinámica oromandibular y algunos aspectos somatosensoriales.
En otras investigaciones se han comparado las diferencias entre la postura craneocervical en pacientes con trastornos craneomandibulares y sujetos asintomáticos. Los resultados de estos estudios han encontrado que existen diferencias entre ambos grupos, pero estas son muy pequeñas (Armijo-Olivo y Magee, 2012; La Touche, López-de-Uralde-Villanueva, Beltran-Alacreu, Paris-Alemany y Angulo-Díaz-Parreño, 2015). En relación con esto, Faulin y cols. encontraron que las alteraciones posturales en sujetos asintomáticos y pacientes con trastornos craneomandibulares eran similares (Faulin, Guedes, Feltrin y Joffiley, 2015).
En relación con la postura y los niveles de discapacidad craneofacial, no se ha encontrado una asociación (La Touche et al., 2011), y tampoco se han encontrado diferencias en variables medidas con posturografía dinámica entre pacientes con trastornos craneomandibulares y sujetos asintomáticos (Perinetti, 2007).
Con esta breve revisión se pueden establecer algunos puntos importantes referentes a la postura craneocervical, la función orofacial y los trastornos craneomandibulares. Un punto importante es que la postura craneocervical influye sobre la dinámica oromandibular y algunos aspectos somatosensoriales. Hay diferencias en la postura estática en sujetos asintomáticos y pacientes con trastornos craneomandibulares. La discapacidad craneofacial parece no estar asociada a la postura craneocervical en pacientes con trastornos craneomandibulares. Finalmente, considero que se debe seguir investigando la repercusión clínica de la postura craneocervical en pacientes con trastornos craneomandibulares: no es posible con la información actual descartar o asumir la implicación clínica real que puede tener; sin embargo, hay que tener en cuenta que las intervenciones basadas en ejercicio terapéutico para mejorar la postura pueden reducir los síntomas asociados a los trastornos craneomandibulares (Komiyama, Kawara, Arai, Asano y Kobayashi, 1999; Wright, Domenech y Fischer, 2000).
Bibliografía
- Armijo-Olivo, S., & Magee, D. (2012). Cervical Musculoskeletal Impairments and Temporomandibular Disorders. Journal of Oral and Maxillofacial Research, 3(4), e4. https://doi.org/10.5037/jomr.2012.3404
- Chaves, T. C., Turci, A. M., Pinheiro, C. F., Sousa, L. M., & Grossi, D. B. (2014). Static body postural misalignment in individuals with temporomandibular disorders: a systematic review. Brazilian Journal of Physical Therapy, 18(6), 481–501. https://doi.org/10.1590/bjpt-rbf.2014.0061
- Faulin, E. F., Guedes, C. G., Feltrin, P. P., & Joffiley, C. M. M. S. C. (2015). Association between temporomandibular disorders and abnormal head postures. Brazilian Oral Research, 29(1), 1–6. https://doi.org/10.1590/1807-3107BOR-2015.vol29.0064
- Higbie, E. J., Seidel-Cobb, D., Taylor, L. F., & Cummings, G. S. (1999). Effect of head position on vertical mandibular opening. The Journal of Orthopaedic and Sports Physical Therapy, 29(2), 127–30. https://doi.org/10.2519/jospt.1999.29.2.127
- Komiyama, O., Kawara, M., Arai, M., Asano, T., & Kobayashi, K. (1999). Posture correction as part of behavioural therapy in treatment of myofascial pain with limited opening. Journal of Oral Rehabilitation, 26(5), 428–35.
- La Touche, R., López-de-Uralde-Villanueva, I., Beltran-Alacreu, H., Paris-Alemany, A., & Angulo-Díaz-Parreño, S. (2015). Relationships between craniocervical posture and pain-related disability in patients with cervico-craniofacial pain. Journal of Pain Research, 8, 449. https://doi.org/10.2147/JPR.S84668
- La Touche, R., París-Alemany, A., von Piekartz, H., Mannheimer, J. S., Fernández-Carnero, J., & Rocabado, M. (2011). The Influence of Cranio-cervical Posture on Maximal Mouth Opening and Pressure Pain Threshold in Patients With Myofascial Temporomandibular Pain Disorders. The Clinical Journal of Pain, 27(1), 48–55. https://doi.org/10.1097/AJP.0b013e3181edc157
- Ohmure, H., Miyawaki, S., Nagata, J., Ikeda, K., Yamasaki, K., & Al-Kalaly, A. (2008). Influence of forward head posture on condylar position. Journal of Oral Rehabilitation, 35(11), 795–800. https://doi.org/10.1111/j.1365-2842.2007.01834.x
- Perinetti, G. (2007). Temporomandibular disorders do not correlate with detectable alterations in body posture. The Journal of Contemporary Dental Practice, 8(5), 60–7.
- Rocha, C. P., Croci, C. S., & Caria, P. H. F. (2013). Is there relationship between temporomandibular disorders and head and cervical posture? A systematic review. Journal of Oral Rehabilitation, 40(11), 875–881. https://doi.org/10.1111/joor.12104
- Wright, E. F., Domenech, M. A., & Fischer, J. R. (2000). Usefulness of posture training for patients with temporomandibular disorders. Journal of the American Dental Association (1939), 131(2), 202–10.

